Burnaway > Art Review > Testimonio de la Realidad: Beatriz González at PAMM, Miami

Testimonio de la Realidad: Beatriz González at PAMM, Miami

Beatriz González, Los papagayos, 1987; oil on paper, 29 1/2 by 78 inches.

The English version of this text follows its Spanish translation.

Telón de la móvil y cambiante naturaleza, una pintura realizada por la artista colombiana Beatriz González en 1978, reinterpreta la obra Le Déjeuner sur l’herbe, de Édouard Manet, como un gran telón plano, de color poco intenso y dividido en dos partes. Pintada sobre un lienzo de bajo costo que, por lo general, se usa en Colombia para la construcción de carpas de circo, es el punto central al entrar a la exhibición retrospectiva de Gonzáles en el Museo Pérez de Arte de Miami. Simplemente llamada A Retrospective (Una retrospectiva), la exhibición reúne más de 150 obras desde principios de los años sesenta hasta la actualidad y brinda una presentación completa y oportuna del trabajo de González en los Estados Unidos. Al igual que muchas de las obras importantes de González, Telón de la móvil y cambiante naturaleza combina el humor, las inquietudes materialistas y las críticas de la vida de la clase media colombiana. En la misma galería se incluyen algunas obras en piezas mobiliarias de la artista: Nací en Florencia y tenía veintiséis años cuando fue pintado mi retrato (esta frase pronunciada en voz dulce y baja) (1974), que reproduce una versión plana y ampliada de la Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci, sobre el panel de cristal ensamblado a un ostentoso tocador, dando el gusto de la vida de la clase media colombiana; Mutis por el foro (cama) (1973), que reproduce una conocida pintura de Simón Bolívar sobre su lecho de muerte en una base de cama metálica; y Antonia Santos, Sesquicentenario S.A. (1969), un esmaltesobre lámina de metal que reproduce una imagen de Antonia Santos, una campesina y líder de la rebelión, asesinada por un pelotón de fusilamiento durante la reconquista de Nueva Granada [1] en lo que pudo haber sido, para la época, un letrero publicitario económico.  Estas obras son el ejemplo perfecto del enfoque crítico y a la vez lúdico de González, haciendo referencia a un tipo de práctica documental y material que se remonta a la Colombia de los años sesenta y setenta.

Beatriz González, Gratia Plena (Trocador) (Full of Grace [Vanity]), 1971; enamel on metal assembly on furniture, 59 by 59 by 15 inches.

La exhibición se presenta en torno a dos fases importantes en la carrera de González: sus críticas satíricas de antes al canon occidental en la pintura, que además analiza la descontextualización de dicho canon (a través de la circulación de imágenes en periódicos y reproducciones baratas) en los países “subdesarrollados” [2] y, desde la década de 1980, su dedicado testimonio de la realidad colombiana, llena de corrupción política, luchas civiles y la realidad del narcotráfico. Las primeras obras importantes realizadas durante este período se presentaron nuevamente en su composición original. Decoración de interiores (1981) y Proyecto para mural del congreso (1981) constituyen una obra compuesta por un gran retrato central en color pastel del entonces presidente de Colombia, Julio César Turbay Ayala (conocido por su estilo de vida decadente, amor por los medios, manifiesto de corrupción y represión del pensamiento de izquierda) junto a su familia, rodeados de dos grandes cortinas que muestran una imagen repetida de Turbay cantando con otras personas en una fiesta. En el dibujo se aprecia que la familia de Turbay se divide en cuadros, lo que da la impresión de que las figuras se encuentran tras las rejas; pero, en realidad, el dibujo fue una propuesta para un mural público hecho con baldosas. El mural nunca llegó a materializarse, pero el uso de su lenguaje y el gran alcance de estas obras no son más que una manera de hacer visible la corrupción y enviarle un mensaje al poder del Estado.

Beatriz González, Ceremonia de la caja (Ceremony of the Crate), 2010; oil on canvas, 39 by 71 inches.

Desde mediados de los años ochenta en adelante, González comenzó a lidiar con las realidades de la larga guerra civil de Colombia que duró décadas y con acontecimientos como la toma del Palacio de Justicia [3], en el que miembros del grupo militante del Movimiento 19 de abril (M-19) retuvo a 300 rehenes, incluidos veinte magistrados, en un intento de realizar un juicio en contra del entonces presidente, Belisario Betancur. Luego, el presidente autorizó a las fuerzas armadas a atacar el edificio a cualquier costo, dando como resultado la muerte de casi la mitad de los magistrados. Sr. Presidente, qué honor estar con usted en este momento histórico (1986) (dos pinturas con el mismo título) presenta el momento decisivo en el que el presidente aprobó el asalto al Palacio de Justicia. Ambas pinturas hacen referencia directa a una fotografía publicada, aunque, quizás de manera más significativa, a la composición, un conjunto de imágenes diferentes del acontecimiento que fueron publicadas. Estas obras, como las piezas de Turbay presentadas anteriormente, se tratan de un intento por mostrar la corrupción percibida en una imagen fotográfica mediante el lenguaje de la pintura y la composición. A Retrospective nos brinda un resumen de la obra de una artista cuyas inquietudes siempre se han centrado en el desarrollo de un lenguaje visual contemporáneo que represente sus experiencias vividas. La vida y prácticas de Beatriz González nos ofrecen un modelo que puede resultar valioso para los artistas de hoy al intentar interactuar con un mundo saturado por las imágenes y los medios.


[1] La campaña de Bolívar de 1819-1820 para liberar a Nueva Granada fue parte de la guerra de la independencia de Colombia y Venezuela y, además, fue una de las numerosas campañas militares emprendidas por Simón Bolívar. Su victoria en Nueva Granada (actualmente Colombia) aseguró la eventual independencia del norte de Sudamérica.

[2] Al hablar con la artista sobre el uso frecuente que hace del término subdesarrollo dentro de su práctica, mencionó la película Memorias Del Subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea, además de sus viajes frecuentes a Cuba en la década de 1970, fueron sus fuentes para el uso del término.

[3] La toma del Palacio de Justicia fue un ataque a la Corte Suprema de Colombia en la que varios miembros del grupo guerrillero marxista del M-19 invadieron el Palacio de Justicia de Bogotá, Colombia, y mantuvieron la Corte Suprema secuestrada en un intento por realizar un juicio en contra del presidente Belisario Betancur. Horas más tarde, y después de una operación militar, el incidente dejó sin vida a casi la mitad de los 25 magistrados de la Corte Suprema.

Spanish translation provided by Interpreters Unlimited.


Beatriz González, La pesca milagrosa (Miraculous Catch of Fish), 1992; oil on canvas 29 1/2 by 59 inches.

Telón de la móvil y cambiante naturaleza, a 1978 painting by Colombian artist Beatriz González, reinterprets Édouard Manet’s Le Déjeuner sur l’herbe as a flattened, faded large-scale backdrop in two parts. Painted on a cheap canvas that is typically used in Colombia for the construction of circus tents, this painting is the focal point one encounters upon entering González’s retrospective exhibition at the Perez Art Museum Miami. Simply titled A Retrospective, the exhibition brings together over 150 works from the early 1960s through today and provides a comprehensive and timely presentation of González’s oeuvre to the United States. Like many of González’s seminal works, Telón de móvil y cambiante naturaleza combines humor, materialist concerns, and criticisms of middle-class Colombian eurocentric perspectives due to the deep colonial history felt throughout Latin America. A number of the artist’s furniture works are included in the same gallery: Nací en Florencia y tenía veintiséis años cuando fue pintado mi retrato (esta frase pronunciada en voz dulce y baja) (1974), which reproduces a flattened and blown-out version of Leonardo Da Vinci’s Mona Lisa on the glass panel that attaches to an ostentatious vanity, referencing  middle-class Colombian desires; Mutis por el foro (cama) (1973), which reproduces a well-known painting of Simon Bolivar on his deathbed on a metallic bed frame; and Antonia Santos, Sesquicentenario S.A. (1969), an enamel on metal painting reproducing an image of Antonia Santos—a peasant and rebel leader who was killed by firing squad during reconquest of New Granada [1]—on what would have been, at the time, low-cost promotional signage. These works are exemplary of González’s critical yet playful approach, touching on a type of material documentary practice that points back to the Colombia of the 1960s and 70s.

Beatriz González, Yo llego la fecha II (The Date Has Come II), 1979; screenprint on paper, 38 3/8 by 27 9/16 inches.

The exhibition appears to be organized around two important phases in González’s career: her earlier satirical critiques of the Western canon of painting, which also scrutinize the decontextualization of that same canon—through images’ circulation within newspapers and cheap reproductions—within “underdeveloped” [2] countries, and since the 1980s, her work’s turn toward primarily bearing witness to Colombia’s political corruption, civil warfare, and narco reality. The first major works produced during this period have been reinstalled in their original configuration. Decoración de interiores (1981) and Proyecto para mural del congreso (1981) form an installation comprised of a central, large-scale pastel portrait of then-Colombian president Julio César Turbay Ayala —known for decadent lifestyle, love of the media, overt corruption and suppression of leftist thought—with his family, surrounded by two large-scale curtains showing a repeated image of Turbay singing with others at a party. The drawing depicting Turbay’s family portrait is gridded—making it appear as though the figures are behind bars—but, in actuality, the drawing is a proposal for a public tile-based mural. The mural never came to fruition, but these artworks are but one way to both make corruption visible and speak back to state power.

From the mid-80s onward, González began to grapple with the realities of the already decades-long civil war happening in Colombia and events such as La Toma del Palacio De Justicia [3], when members of the M-19 militant group held 300 hostages, including twenty justices, in an attempt to hold a trial for then-president Belisario Betancur. The president then authorized the military to raid the building at any cost, leaving almost half of the justices dead. Sr. Presidente, qué honor estar con usted en este momento histórico (1986)—two paintings with the same title—depict the decisive moment when the president approved the siege on the Palace of Justice. Both paintings directly reference a published photograph, but, perhaps more significantly, the composition is a composite of different published images surrounding the event. These works, like the earlier Turbay pieces, are attempts to render the corruption felt in a photographic image through the language of paint and composition. A Retrospective provides a generous overview of an artist whose concerns have always centered on developing a contemporary visual language to depict lived experience. Beatriz González’s life and practice provides us with a model that artists today can find valuable when attempting to engage with and in an image and media saturated world.

Beatriz González, Los Predicadores, 2000; charcoal and pastel on canvas, 48 9/16 by 82 1/2 by 1 3/4 inches.

[1] Bolívar’s campaign to liberate New Granada of 1819-1820 was part of the Colombian and Venezuelan wars of independence and was one of the many military campaigns fought by Simón Bolívar. Bolívar’s victory in New Granada (today, Colombia) secured the eventual independence of northern South America.

[2] When speaking with the artist about the frequent use of the term underdevelopment within her practice, she mentioned the film Memorias Del Subdesarrollo (1968) by Tomás Gutiérrez Alea, in addition to her frequent trips to Cuba in the 1970s, as sources for her use of the term.

[3] The taking of the Palace of Justice was an attack on the Supreme Court of Colombia in which several members of the Marxist guerrilla group M-19 invaded the Palace of Justice in Bogotá, Colombia, and kept the Supreme Court kidnapped in an attempt to carry out a trial against President Belisario Betancur. Hours later, and after a military operation, the incident left almost half of the twenty-five Supreme Court justices dead.


Beatriz González: A Retrospective is on view at Pérez Art Museum Miami through September 1.

Print Friendly, PDF & Email

Related posts